sábado, 23 de marzo de 2013

El discurso (del 22 de octubre de 1996) del Beato Juan Pablo II a la Pontificia Academia de las Ciencias, no ha sido escrito (al parecer ni pronunciado) por el Pontífice; pruebas aportadas


Los datos aportados por este artículo, fácilmente comprobables en las mismas fuentes referidas, son una prueba evidente de que el Magisterio de la Iglesia no entra en la contradicción de ninguna clase. Pero lamentablemente también son pruebas de cómo el Magisterio puede ser el objeto de burdo deseo de manipulación y tergiversación, hasta el punto de ser falsificado un discurso atribuido al mismo Pontífice, supuestamente dirigido a un organismo tan importante como es la PAS. Veámoslo.

El 22 deoctubre de 1996 se produce, supuestamente, un discurso (se titula más bien como “mensaje”) de Juan Pablo II a los miembros de la PAS que fundamentalmente trataba el tema de la evolución. En el mismo se producen una serie de afirmaciones que saltaron inmediatamente a los titulares de la prensa internacional más influyente, a modo de ejemplo, con fecha ya de 24 de octubre, el diario conservador Il Giornale hace constar en los titulares que El Papa afirma que puede ser que  descendemos de los monos, para La República El Papa ha hecho paces con Darwin. Al día siguiente Le Monde titula una editorial anónima con la sentencia Darwin rehabilitado por la Iglesia, etc., etc.

No obstante, la consecuencia más grave posiblemente consista en que, especialmente a partir de este mensaje, en tantas y tantas  facultades de teología, publicaciones apologéticas y ensayos teológicos emitidos por autores de buena doctrina se ha introducido la enseñanza y aceptación implícita del hecho de la evolución como si este fuese una cosa sobradamente probada. Es más, como si el mensaje del Santo Padre constituyese una especie de dogma, o por lo menos como si se tratara de una encíclica o un documento similar.

Lejos de mí que considere un mensaje a la PAS un documento irrelevante; precisamente en eso está el problema, cuando se presenta ni más ni menos por lo que no es, como demostraré a continuación.

Al Beato Juan Pablo II se atribuye la siguiente frase (punto 5): Pío XII había destacado este punto esencial: el cuerpo humano tiene su origen en la materia viva que existe antes que él, pero el alma espiritual es creada inmediatamente por Dios («animas enim a Deo immediate creari catholica fides nos retinere iubet»: encíclica Humani generis: AAS 42 [1950], p. 575).
¿Pero qué es lo que exactamente dijo Pío XII? Lo siguiente (HG, 29): Por todas estas razones, el Magisterio de la Iglesia no prohíbe el que —según el estado actual de las ciencias y la teología— en las investigaciones y disputas, entre los hombres más competentes de entrambos campos, sea objeto de estudio la doctrina del evolucionismo, en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente —pero la fe católica manda defender que las almas son creadas inmediatamente por Dios—.

O sea y resumidamente que el Magisterio no prohíbe que la evolución sea objeto de estudio por las personas competentes. ¿Acaso afirma Pío XII en HG lo que Beato Juan Pablo II supuestamente dijo que Pío XII había dicho? Como vemos, nada de nada. Y para que conste que tal afirmación desentona de todo el texto de la encíclica, no solamente del que mencioné, cito otros párrafos del mismo documento de Pío XII:

Pero algunos traspasan esta libertad de discusión, obrando como si el origen del cuerpo humano de una materia viva preexistente fuese ya absolutamente cierto y demostrado por los datos e indicios hasta el presente hallados y por los raciocinios en ellos fundados; y ello, como si nada hubiese en las fuentes de la revelación que exija la máxima moderación y cautela en esta materia.
………
Algunos admiten de hecho, sin discreción y sin prudencia, el sistema evolucionista, aunque ni en el mismo campo de las ciencias naturales ha sido probado como indiscutible, y pretenden que hay que extenderlo al origen de todas las cosas, y con temeridad sostienen la hipótesis monista y panteísta de un mundo sujeto a perpetua evolución. Hipótesis, de que se valen bien los comunistas para defender y propagar su materialismo dialéctico y arrancar de las almas toda idea de Dios.
……………..
Pero, aunque sabemos que los maestros y estudiosos católicos en general se guardan de tales errores, Nos consta, sin embargo, que aún hoy no faltan quienes, como en los tiempos apostólicos, amando la novedad más de lo debido y temiendo ser tenidos por ignorantes de los progresos de la ciencia, procuran sustraerse a la dirección del sagrado Magisterio, y así se hallan en peligro de apartarse poco a poco e insensiblemente de la verdad revelada y arrastrar también a los demás hacía el error.”
Es suficiente saber leer para darse cuenta que Pío XII se alejaba notoriamente de la afirmación según la cual “…el cuerpo humano tiene su origen en la materia viva que existe antes que él…”, mejor dicho, no se alejaba notoriamente, sino sencilla y llanamente no había dicho para nada lo que supuestamente se le atribuía, punto.

Tal engaño es borde e inadmisible. Los que lo hicieron, saben bien la importancia y el alcance de un documento magisterial como lo es una encíclica. Bien lo señalaba el mismo Pío XII  (Humani Generis, 149:

Ni puede afirmarse que las enseñanzas de las encíclicas no exijan de por sí nuestro asentimiento, pretextando que los Romanos Pontífices no ejercen en ellas la suprema majestad de su Magisterio.
Pues son enseñanzas del Magisterio ordinario, para las cuales valen también aquellas palabras: El que a vosotros oye, a mí me oye; y la mayor parte de las veces, lo que se propone e inculca en las Encíclicas pertenece ya —por otras razones— al patrimonio de la doctrina católica. Y si los sumos pontífices, en sus constituciones, de propósito pronuncian una sentencia en materia hasta aquí disputada, es evidente que, según la intención y voluntad de los mismos pontífices, esa cuestión ya no se puede tener como de libre discusión entre los teólogos.
Por los cual, nuestro predecesor, de inmortal memoria, Pío IX, al enseñar que es deber nobilísimo de la teología mostrar cómo una doctrina definida por la Iglesia se contiene en las fuentes, no sin grave motivo añadió aquellas palabras: con el mismo sentido, con que ha sido definida por la Iglesia.”
El Mensaje de Juan Pablo II a la PAS no chirría solamente en el citado párrafo, donde la discordancia es escandalosa, sino en varias expresiones más a lo largo de este, por colmo, breve mensaje. Recuerdo lo siguiente, de su punto 3:
En su encíclica Humani generis (1950), mi predecesor Pío XII ya había afirmado que no había oposición entre la evolución y la doctrina de la fe sobre el hombre y su vocación, con tal de no perder de vista algunos puntos firmes (cf. AAS 42 [1950], pp. 575-576).”
Con todo lo que hemos señalado de la encíclica HG queda patente tal discordancia una vez más. Realmente es indignante este juego con las afirmaciones de un pontífice de la Iglesia. Las cosas, objetos y personas sagradas nos merecen máximo respeto a los católicos y no respetarlo es indignante y gravemente ofensivo.
Por último, la PAS tampoco se merece esto. Juan Pablo II recuerda en el inicio del mensaje:

“Al celebrarse el sexagésimo aniversario de la refundación de la Academia, me complace recordar los propósitos de mi predecesor Pío XI, que quiso rodearse de un grupo elegido de sabios, esperando que informaran con toda libertad a la Santa Sede sobre el desarrollo de la investigación científica, y que así le ayudaran en sus reflexiones. A quienes solía llamar el Senatus scientificus de la Iglesia, les pedía que sirvieran a la verdad. Es la misma invitación que os renuevo hoy, con la certeza de que podremos aprovechar la «fecundidad de un diálogo confiado entre la Iglesia y la ciencia»”
¡Qué más quisiera yo que la ciencia sirviera a la verdad! ¡Qué más quisiera!
Pero la verdad necesita honestidad, sacrificio y valor para defenderla. Necesita una información no trucada, no manipulada. Por ende, más de lo que muchos piensan, la ciencia tiene una antesala de filosofía que la inspira y en cierto sentido guía. El mismo Einstein afirmó que si no hubiese sido por la lectura de las obras filosóficas de Mach y Hume, nunca hubiera llegado a formular la Teoría de la Relatividad. Si ahora esta plataforma ideológica se ve perturbada por afirmaciones falsamente atribuidas a un pontífice, el engaño engorda exponencialmente y el eco del mismo corre por la Tierra a la velocidad de los medios de comunicación.
De todo lo dicho anteriormente, el engaño resulta probado en los datos teóricos aportados (textos citados disponibles en internet en la actualidad). Pero existe un testimonio, de momento anónimo, que confirma, mejor dicho explica, cómo pudo ocurrir esta manipulación. Un sacerdote que estuvo ese día en la audiencia papal para la PAS testimonia que, paradójicamente, el Papa ni siquiera estuvo en la audiencia señalada.
La información la facilita Hugo Owen, director de The Kolbe Center for the Study of Creation (la carta en inglés se puede leer aquí), que a su vez proviene de Dr. Dominique Tassot, el editor de la excelente revista francesa del Centre D'Études et Prospectives la Science (CEP). Tassot relata lo siguiente:
“El 22 de octubre de 1996, la comunidad científica y la mass media dieron cuenta del mensaje pronunciado por Beato Papa Juan Pablo II en la asamblea general de la Pontificia Academia de las Ciencias, con relación a las teorías de evolución. La parte principal de este mensaje, una pequeña frase que hizo de titular en muchos periódicos, es la que sigue: ‘Hoy… el conocimiento actual nos lleva ver en la teoría de la evolución más que una hipótesis.’
Esta frase fue interpretada inmediatamente como la aprobación del Santo Padre del principio de la evolución biológica… Sin embargo, ahora sabemos que Juan Pablo II nunca pronunció este discurso. Ni siquiera se había reunido con los miembros de la PAS porque la reunión planificada fue cancelada. La carta del citado sacerdote dice:

“Yo era un miembro de este simposio sobre la evolución. Beato Juan Pablo II NUNCA pronunció el discurso del 22 de octubre de 1996, atribuido a Su Santidad. El texto, sin la firma, fue entregado a los miembros de la PAS sin audiencia papal alguna. Después del evento, le pregunté al Padre Cottier, hoy cardenal. Él me dijo que él mismo escribió la parte del documento pero en el mismo intervino un secundo autor, insertando sus adiciones propias en el texto sin enseñárselas. (Eso era precisamente la obligación del Padre Cottier, teólogo oficial del Papa, leer todos los textos antes de ser firmados por el Papa.)
En consecuencia, el lector oficial no pudo llevar a cabo su misión, fue punteado. ¡De la misma forma Juan Pablo II nunca leyó o revisó el citado texto!”

No obstante, recordaré una última cita del comentado mensaje, una reflexión respecto a la validez de una determinada teoría: “La teoría prueba su validez en la medida en que puede verificarse, se mide constantemente por el nivel de los hechos; cuando carece de ellos, manifiesta sus límites y su inadaptación. Entonces, es necesario reformularla.”

Es, en definitiva, lo que sigo afirmando desde hace bastante tiempo -los hechos, la ciencia y la lógica nos indican que el lugar para la “teoría” de la evolución en la historia de la humanidad es su cubo de la basura. No hay otro lugar más digno para aquello que necesita de artimañas sin fin para su promoción.

jueves, 7 de marzo de 2013

Robert Gentry, su participación en el juicio de Arkansas: consecuencias e implicaciones; relación entre la fe y la razón


En el libro Sin embargo no se mueve, hemos comentado el análisis de la presencia de los halos de polonio en las rocas de granito, efectuado por un extraordinario experto en radio y geoquímica, Robert Gentry. Reproduzco a continuación una entrevista con el mismo experto sobre su hallazgo, su implicación en el debate sobre la enseñanza de la evolución y las teorías científicas que avalan la creación directa del universo y de las especies realizada por Dios (llamadas peyorativamente creacionismo). Dr Robert Gentry, a pesar de ser un experto líder en su materia, fue expulsado del laboratorio para el que trabajaba debido a su postura avalaba la Creación directa, sin fases intermedias (tipo evolución).

Oak Ridge Laboratory en EE. UU. es uno de los laboratorios más conocidos del mundo referentes a la especialidad de radio y geoquímica. Los expertos de este laboratorio tienen distintos cometidos, uno de los cuales es el almacenamiento de los residuos nucleares en las rocas básicas de la Tierra – granito. Uno de los principales expertos de este laboratorio, hasta hace poco, ha sido el Dr. Robert Gentry, autor de numerosos trabajos científicos publicados en las revistas científicas de prestigio. Pero, un día fue despedido, sin más. ¿La razón? Sus impresionantes descubrimientos que rebaten la formación paulatina de la Tierra (y de paso la evolución), a los cuales se atrevió publicar en las revistas científicas de renombre. Y no solamente eso. En el juicio en el estado de Arkansas, se atrevió ser un testigo que defendía la introducción del concepto de la creación bíblica en los currículum educativos.

Gentry responde a las siguientes preguntas:

Dr. Gentry, ¿defendía usted siempre su postura actual?

He nacido en una familia americana liberal y cristiana. No me ocupaba mucho de las evidencias científicas que apoyaban las narraciones bíblicas, sino que era un cristiano al que le importaba que Dios exista, pero no entraba en los detalles de la relación entre la teología la ciencia. Mientras estudiaba física, he observado como algunos estudiantes religiosos se rebelaban cuando el profesor exponía unas supuestas pruebas de la evolución y de Big Bang. El profesor les tranquilizaba con las palabras de que tal vez “Dios haya iniciado el Big Bang y la evolución, y que los días de la Creación son solamente unas representaciones simbólicas de los millones de años de la evolución guiada por Dios”.
He aceptado esa explicación científica y luego como profesor explicaba a los alumnos “la evolución guiada por Dios”.

¿Qué le hizo cambiar su postura sobre la evolución?

Un día se me acercó un hombre y me preguntó si creía que los 10 mandamientos de Dios son verdaderos. Le respondí que sí. Entonces me preguntó si creía que los días de la creación son simbólicos y que presentan los millones de años de la evolución. Le dije que sí. Entonces me recordó las palabras de uno de los mandamientos que afirma que debemos trabajar durante seis días, y el día séptimo debemos descansar “porque Dios lo creó todo en seis días, y descansó el día séptimo”. El hombre continuó: “si los días de la Creación representan millones de años, entonces este mandamiento no tiene sentido. Y si este mandamiento no tiene sentido, ¿cómo podemos aceptar que los demás mandamientos tengan sentido?”

Estaba confundido y no sabía qué contestar. Mi fe en Dios y dedicación a la ciencia entraron en una gran crisis. Sería más que hipócrita seguir explicando a los estudiantes lo que yo mismo ya no era capaz de creer – que son compatibles la evolución y la Biblia.
¿Cómo resolvió usted ese problema que le surgió?

Debido a que creía a la Biblia más que a la teoría de la evolución, decidí investigar la cuestión de la aparición de la Tierra y de su edad. Llegué a los descubrimientos increíbles e intentaré explicarlos de una forma fácilmente comprensible.

La mayoría de las personas ha oído hablar sobre la vitamina C. La fabrican ciertas plantas, y el hombre es capaz de producirla en forma de pastillas efervescentes. Si colocamos una pastilla de esta vitamina en un vaso de agua, empezará a disolverse haciendo burbujas en el agua. Supongamos que una pastilla necesite un minuto para disolverse liberando burbujas en el agua.

¿Qué pasaría si colocásemos una pastilla de la vitamina C en el agua y a continuación dejamos el vaso con agua en el congelador? El congelador necesitaría unos quince minutos para helar el agua. ¿Encontraríamos al cabo de 15 minutos burbujas procedentes de la descomposición de la pastilla?

Por supuesto que no, porque el proceso de la descomposición de la pastilla es mucho más rápido que el proceso de congelar el agua. Pero, si usted ve el vaso de agua congelada con las burbujas procedentes de la descomposición de la pastilla de la vitamina C, ¿qué concluiría? La única posible conclusión es que se trata de un modelo de congelador que sea capaz de congelar el agua más rápidamente de lo que sea necesario para la disolución de la pastilla – es decir en menos de un minuto.

Es decir, si tuviéramos delante de nosotros un vaso de agua con las burbujas dentro de hielo, procedentes de la pastilla de la vitamina C, podríamos sacar al menos dos conclusiones:

1.        Alguien ha colocado una pastilla de la vitamina C en el agua.
2.        El agua en el vaso se ha helado en menos de un minuto, porque en el agua se encuentran burbujas procedentes de la pastilla disuelta.

Le he presentado este ejemplo con agua, vitamina C y congelación para que pueda entender mejor lo que he descubierto.

Ya hemos dicho que en las plantas ocurren ciertos procesos en los cuales aparecen vitaminas, entre ellas vitamina C. Por otra parte, en las rocas ocurren procesos según los cuales determinados elementos químicos se disuelven y de esa forma crean determinado tipo de “burbujas” en las rocas.

En concreto, en las rocas encontramos con mucha frecuencia millones de átomos de uranio inestable, agrupados conjuntamente en un punto microscópicamente pequeño, que a su vez se están descomponiendo. Durante su descomposición, ellos expulsan pequeñas partículas en todas las direcciones. De ese modo forman pequeñas incisiones esféricas en la roca en forma de burbujas. Algunos elementos inestables se descomponen en varios pasos, de forma que a menudo encontramos varias burbujas una encima de la otra. Si cortamos la roca justamente por el medio de estas burbujas, en el corte veremos circunferencias concéntricas.

Algunos elementos no estables se descompones más de prisa, otros más lentamente, pero sus burbujas de descomposición pueden dejar solamente en una roca firme. Si la roca es líquida, como es el caso de la magma volcánica, entonces no pueden aparecer burbujas – de la misma forma que la pastilla de la vitamina C no puede dejar burbujas en un agua líquida, sino congelada.

Ahora apliquemos nuestro conocimiento sobre las “burbujas” en el cuestión de la aparición del planeta Tierra. Es conocido que la mayor parte de nuestros continentes está formada por las rocas de granito. Sin embargo, durante muchos años no se sabía cómo apareció el granito, porque en ninguna parte de la naturaleza se puede observar su aparición, ni tampoco es posible obtenerlo en el laboratorio. Muchos científicos han aceptado debido a ello, que la principal roca de nuestros continentes – granito, ha aparecido durante el enfriamiento del magma volcánica durante varios millones de años. También muchas personas  se imaginan la aparición de planeta Tierra, viendo un planeta en forma de magma que se va enfriando durante largos periodos de tiempo.

Sin embargo, yo he descubierto algo totalmente contrario. Es decir, en todos los continentes, en granito, han sido encontradas burbujas de un elemento químico inusual. Se trata de polonio, el cual se descompone en tan solamente unos minutos.

Se realizaron investigaciones científicas detalladas para comprobar este descubrimiento y los resultados han sido confirmados. De forma que ha sido confirmado que nuestro planeta no ha sido un magma de elevadísima temperatura durante varios millones de años, sino que apareció en un tiempo inusualmente breve – como mucho durante varios minutos.

Lo que hace que este descubrimiento sea más increíble todavía, es que este tipo de polonio, el que dejó burbujas en granito, no existe en la naturaleza de forma aislada, sino como parte de una cadena mayor de descomposición, como es el caso de la cadena de la descomposición de uranio.

Es decir, de la misma forma que la vitamina C no aparece en la naturaleza de forma aislada como una pastilla, este tipo de polonio no aparece de forma aislada en ninguna parte en la naturaleza, como un elemento químico independiente.

En el caso del agua congelada con las burbujas de la vitamina C, hemos podido sacar dos conclusiones:
1.        Alguien ha colocado este tipo de polonio en granito.
2.        Granito se solidificó en tan solamente unos minutos.

Hay que mencionar que a pesar de muchos intentos, nadie hasta ahora no ha conseguido  reprobar este descubrimiento.

Estas conclusiones con claridad indican a Aquel que ha colocado el polonio en granito y nos dejó pruebas de la creación del planeta Tierra en un tiempo muy breve – precisamente tal y como consta en Su libro – Biblia. Por eso estos descubrimientos en granito llamo “huellas de los dedos de Dios”.

¿Cómo han influido estos descubrimientos en vuestro trabajo?

Durante muchos años he trabajado en el almacenamiento de los residuos radiactivos en granito, de forma que he podido observar en detalle las muestras de granito. Además del descubrimiento de polonio en granito, que indica la Tierra fue creada en poco tiempo, he descubierto también grandes cantidades de helio en granito. Es un gas que desaparece muy rápidamente y desaparecería por completo de granito si este tuviera la edad de millones y miles de millones de años. Pero grandes cantidades de helio presentes en las capas más profundas de granito indican una edad muy reciente de nuestra Tierra, apenas unos miles de años – precisamente tal y como lo afirma la Biblia.

En ese tiempo tuvo lugar el juicio en el estado de Arkansas, porque en ese estado se iba a implantar en los programas escolares, además de la evolución, también la ciencia sobre la Creación bíblica – conocida como creacionismo. Una muy influyente organización no gubernamental, AKLU, denunció al estado de Arkansas por esa decisión, justificando que con esa disposición se infringe la constitución de los EE. UU. en el que se afirma la separación entre el estado y la religión.

Los gobernantes de Arkansas han oído sobre mis descubrimientos y me han invitado ser testigo de la defensa en el juicio – con el fin de defender el estado de AKLU. El director de Oak Ridge Laboratory, para el que trabajé entonces, me llamó discretamente la atención sobre la inconveniencia de ser testigo en ese juicio, porque si no, sería rescindido mi contrato con el laboratorio. A pesar de ello, he aceptado ser testigo en el juicio.

¿Cómo se ha desarrollado el juicio?

Los primeros siete días de juicio, los científicos evolucionistas más renombrados, contratados para AKLU, exponían delante del juez las supuestas pruebas de la evolución. Los medios de comunicación más conocidos de América y del mundo informaban sobre “las brillantes pruebas a favor de la evolución presentadas por los testigos de los denunciantes”. Al cabo de los siete días expuse las pruebas a favor de la Tierra joven y de casi momentánea creación de nuestro planeta. Ninguno de los medios de comunicación más influyentes informaba sobre ello – solamente medios locales informaban sobre ello por medio de breves artículos.

Después de mi convincente exposición, el juez Overton llamó a declarar a uno de los mayores expertos evolucionistas en el campo de geología, al Dr. Brent Dalrymple, con el fin de que intente explicar mis descubrimientos. Dr. Dalrymple encogió los hombros y dijo que ahora mismo no es capaz de explicar mis descubrimientos sobre granito y que eso para él ahora mismo es un “misterio”. Pero añadió que no debemos preocuparnos por ello porque la ciencia pronto será capaz de explicar este pequeño misterio de la creación.

El juez Overton ha aceptado esta “explicación” y sentenció a favor de AKLU. El estado de Arkansas tuvo que desistir de la introducción de creacionismo en los programas escolares.

¿Cómo ha sido acogido en su trabajo?

Pronto he sido despedido con la justificación de que no era necesario continuar con su colaboración.

¿Qué dirección ha tomado su investigación posterior? ¿Qué implicación tenía este juicio para su vida?

Según las palabras del Dr. Dalrymple, “pequeño misterio de la creación”, he escrito el libro “Pequeño misterio de la creación” en el cual he explicado mis razones. También he realizado dos videos con bastante material sobre la Tierra joven y su rápida creación. Me agrada que el Centro para los estudios de la creación de Belgrado (creo que son los que dirigieron la entrevista) ha publicado mi libro y vídeo material de modo que un público más amplios pueda conocer estos importantes descubrimientos.

¿Nos puede decir unas palabras a modo de conclusión?

Puedo decir que la ciencia, especialmente en los últimos decenios, ha descubierto muchas pruebas que en detalle confirman la autenticidad de la Biblia.

Reflexión final (por Milenko Bernadic):

Se nota la mentalidad protestante de Robert Gentry. Pero respecto a sus hallazgos, debo confirmar que están totalmente en la sintonía con lo que hemos defendido en el libro Sin embargo no se mueve: el firmamento y la Tierra fueron creados en primer lugar (firmamento sin cuerpos celestes), lo dice la Palabra de Dios y la razón lo confirma, luego la luz y luego los demás cuerpos celestes, plantas y animales.

Sin embargo, es de notar un aspecto. Incluso bastantes protestantes llamados creacionistas no simpatizan con el geocentrismo. O al menos lo dejan de lado. ¿Por qué? Pues porque los mismos padres de la Iglesia que rechazaron las herejías de Lutero, defendieron con total firmeza y convicción la interpretación de la Biblia según la Tradición y el común parecer de los Padres de la Iglesia. Fue precisamente la Iglesia de la época de Trento, la misma que rechazó el libre examen y la interpretación de los textos sagrados, la que defendió la Escritura. He aquí, pues, que los mismos protestantes tan enfrentados con la evolución, debido a lo apegado a su presupuesto “teológico”, según el cual olvidan las palabras del mismo San Pablo a Timóteo: “la Iglesia es el pilar y el fundamento de la verdad” (1ª Tim 3, 15). No sola scriptura, un presupuesto que “defiende” el libre examen, y que por el contrario no está presente, no existe, en ningún lugar de la Escritura. Y he aquí que la Iglesia que condenó a Lutero, esa misma Iglesia, la nuestra, la Católica, la misma que la de hoy, ha sido la que defendió a la Escritura.

Porque muchos creen equivocadamente que Galileo fue juzgado como científico; no, fue juzgado como católico. Porque interpretó la Escritura a su parecer. En ese sentido Galileo fue precursor de los modernistas que iban a venir, y vinieron en legiones muy numerosas. Pero no prevalecerán. No pueden. Es imposible.

Pero no solamente los protestantes (ciertamente, no todos), son escurridizos respecto a geocentrismo. Se apunta todo quisque. A diestro y siniestro: los sedevacantistas, la FSSPX, los modernistas. Porque ellos también quieren llevar su tajada. Es que les interesa mucho mostrar cómo un papa se equivocó. Hasta el Cardenal Newman decía “¿es que era infalible el Papa cuando perseguía a Galileo?”. Los papas (no uno sino varios implicados) no es persiguieron a Galileo, sino defendieron la Escritura de las erróneas interpretaciones, que es bien distinto. Y es fue su deber, que cumplieron como vicarios del que es la Verdad, el Camino y la Vida.

Por último, hay muy pocas ideas que defienden tanto al hombre, su hábitat, su ecología, su lugar en la sociedad y la sociedad misma, como ocurre con el geocentrismo. Todo fue creado para el hombre. Fíjate si el hombre es importante. De allí, atentar contra el hombre, es atentar contra Dios, contra su plan salvífico, contra la corona de su creación. Contra aquel ser cuyo cuerpo quiso tomar Dios.

Geocentrismo no es prueba de la existencia de Dios, pero lo indica muy claramente. Si la Tierra está en el centro del universo, la mente vuela hacia la idea de que alguien la colocó allí. Es esa la idea la que se quiso imponer finalmente, la de expulsión de Dios de la mente del hombre y de la sociedad. Para que pueda gobernar el que no ama al hombre.

Me pregunto si hay otro caso tan significativo en el que queda claro que, como decía Bloch, que Dios es el mayor problema del hombre.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Presentación libro "Sin embargo no se mueve"

El día 22 de febrero de 2013 tuvo lugar en el Colegio de Doctores y Licenciados de Murcia la primera presentación del libro Sin embargo no se mueve. Dejo los vídeos a continuación:





viernes, 15 de febrero de 2013

Equivalencia cinemática y dinámica entre el sistema heliocéntrico y geocéntrico de Tycho Brahe

El 31 de enero de 2013 fue publicado el artículo:
Newtonian–Machian analysis of the neo-Tychonian model of planetary motions
en European Journal of Physics. Por las condiciones de la revista, no puedo reproducir el artículo, sin embargo indico su abstract:

The calculation of the trajectories in the Sun–Earth–Mars system is performed using two different models, both in the framework of Newtonian mechanics. The first model is the well-known Copernican system, which assumes that the Sun is at rest and that all the planets orbit around it. The second is a less wellknown
model, developed by Tycho Brahe (1546–1601), according to which the Earth stands still, the Sun orbits around the Earth, and the other planets orbit around the Sun. The term ‘neo-Tychonian system’ refers to the assumption that orbits of distant masses around the Earth are synchronized with the Sun’s orbit. It is the aim of this paper to show the kinematical and dynamical equivalence of these systems, under the assumption of Mach’s principle.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Respecto al artículo publicado en La Opinión


Me veo obligado hacer varias precisiones respecto al artículo sobre mi libro Sin embargo no se mueve, publicado en La Opinión el 7 de febrero.
            En el artículo hay sendas imprecisiones, se afirma que he dicho lo que no he dicho, se entrecortan las palabras (no digo que sea intencionadamente, la revista duró media hora por teléfono), se sacan del contexto, y sobre todo no viene lo que sí quise que estuviera.
            Precisaré pues lo más importante. No dije que apoyo creacionismo, de hecho no me gustan ni el socialismo, ni el comunismo, ni el liberalismo (que vean muchos de los artículos escritos en mi blog en Infocatólica), y en general ningún ismo, porque en ellos priva la idea frente a la persona. Lo que sí dije es que como creyente creo en la Creación, y por lo tanto lo que defiendo sería más fácilmente comprendido en América (donde el 40% de la población rechaza la evolución, o es considerada creacionista), que por ejemplo en Europa, que es más secular y atea.
            En cuanto al geocentrismo, tendré que tal vez recordar la reflexión del marxista romántico Ernst Bloch (parece que en general a los marxistas se le permite opinar sin muchos límites, incluso en la esfera de lo políticamente incorrecto):
            Según [Ernst] Bloch, el sistema heliocéntrico – así como el geocéntrico – está basado sobre presuposiciones que no pueden ser empíricamente demostradas. Entre éstas, un papel importante desempeña la afirmación de la existencia de un espacio absoluto; esta es una opinión que, en cualquier caso, ha sido anulada por la Teoría de relatividad. Bloch escribe, en sus propias palabras: ‘a partir del momento que, con la abolición de la presuposición de un espacio vacío e inmóvil, el movimiento ya no es más producido hacia algo, sino que hay sólo un movimiento relativo de cuerpos entre sí, y por lo tanto la medida de aquel [movimiento] depende en alto grado de la opción de un cuerpo para servir como un punto de referencia, en este caso ¿no es simplemente la complejidad de cálculos que hace poco práctica la hipótesis [geocéntrica]? Entonces como ahora, uno puede suponer que la tierra está fija y el sol como móvil”.
            El que recordó estas palabras de Bloch fue el entonces Cardenal Ratzinger, el 15 de marzo en Parma (Italia) cuando daba una conferencia sobre el caso Galileo. Fueron estas palabras las que provocaron el boicot a la conferencia inaugural del Papa en la Universidad de Sapienza hace pocos años, no porque fuera el Papa, sino porque tocó este asunto, incluso en los términos arriba señalados.
            Esta postura científica que recordaba Bloch tendría que ser archiconocida por todos, sin embargo no lo es, de allí entre otras cosas el revuelo que se formó.
            Es cierto que en el libro citado los autores defendemos el geocentrismo no como hipótesis, sino como una tesis, pero también subrayé que (lo cual consta también en el mismo libro) que si los experimentos diseñados para detectar el movimiento de la Tierra en los últimos 150 años se realizasen en la Luna o al bordo de un satélite, no siendo ya proclamados nulos porque confirmaban paradójicamente la inmovilidad de la Tierra, indicasen un argumento contrario a lo que defiendo, me vería obligado a reconsiderar mi postura, que por cierto, sigue siendo la misma porque no tengo argumentos para pensar lo contrario.
            Dije que la fe no es irracional ni es compatible con un absurdo, Dios no puede construir un triángulo de cuatro vértices o hacer el mal, pero como persona religiosa admito la certeza de la siguiente y obvia frase: la Tierra se mueve, o no, no excluyendo ese “o no”, debido a que por la misma fe no me niego a aceptar como posibilidad la posición central de la Tierra en el universo, como lugar privilegiado para el ser humano, coronación de la Creación. Lo que observo en el mundo creado no me contradice tal afirmación.

sábado, 9 de febrero de 2013

Precisar unas ideas


Algunas veces la primera obligación de un hombre inteligente es reexaminar lo obvio.
(George Orwell)

De la carta a un periódico:

                Estimado, empiezo esta breve descripción de lo tratado en el libro Sin embargo no se mueve, con esta frase lapidaria de Orwel. Efectivamente, puedo hablar solamente con aquellos que sean capaces de admitir la siguiente frase como verdadera: “la Tierra se mueve, o no”, lo cual debería ser obvio, sin embargo no lo es tanto.

                Respondo de forma unificada a sus preguntas:
¿Con qué datos pueden afirmar que la Tierra es el centro del universo?
¿Su idea es contraria a cualquier otro planteamiento científico?
¿Cuentan con apoyos de la comunidad científica?
¿Consideran que la Tierra no es un planeta?
¿Su visión es exclusivamente católica?

                En primer lugar debemos diferenciar la interpretación de la realidad, de la realidad misma. Que dos modelos, el heliocéntrico y el de Tycho Brahe (ligeramente modificado) sean geométricamente equivalentes, es archisabido. Pero esa equivalencia se prolonga también en varios aspectos físicos. En ese sentido, comenzamos el libro refutando las “pruebas” de Galileo, algunas de las cuales todavía se presentan como válidas.
               
                Eso ya es bien conocido. Ya en 1975, Carl E. Wulfman (University of the Pacific) en su carta a Mr. Roush (citado en “Galileo to Darwin” por P. Wilders, Christian Order, April 1993, p. 225.), decía: “He dicho en mi clase que si Galileo tuviera que afrontar el juicio de la Iglesia en los tiempos de Einstein, perdería su causa por argumentos mucho más fuertes. Puede utilizar mi nombre si lo desea.”

                En el mismo sentido, nada menos que el P. Walter Brandmüller, el Presidente del Pontificio Comité de Ciencias Históricas decía recientemente:
“La condenación de las posturas de Galileo sobre la posición fija del sol y el movimiento de la tierra, que es tan a menudo descrita como un error del Magisterio de la Iglesia, es probada bajo la investigación más detallada como justificada en su tiempo… Más todavía, los hallazgos científicos más recientes reivindican la Iglesia de 1633”.

                En ese sentido, en la actualidad se utilizan, como modelos válidos, los geocentrismos de Fred Hoyle, Einstein, Thirring, Rosser, Bondi, Lemaître-Tolman-Bondi Model, Brill – Cohen, Moon y Spencer, Møller, Brown, Nightingale, Lynden-Bell, Barbour y Bertotti.

                Nosotros, naturalmente, junto con algunos geocentristas americanos, como Robert Bennett, doctor en la Relatividad General por el Stevens Institute of Technology, autor del capítulo 10 del libro Galileo Was Wrong, The Church Was Wright  I, es decir de detallada, técnica y matemática explicación de varios argumentos a favor de geocentrismo. Asesor de todo el proyecto del libro GWR, cuyo principal autor es el apologeta amereciano Robert Sungenis; nosotros pues no solamente interpretamos mediante un modelo válido la realidad, sino encima, por colmo si queréis, que efectivamente la Tierra está en el centro del universo quien es el gira alrededor de la Tierra (por cierto, al ser la Tierra el centro del universo, en ese sentido obviamente no es un planeta.) Todo eso a base de extensos argumentos que abordamos en el libro.

                Seguimos pues respondiendo en el siguiente capítulo del libro a las objeciones comunes al geocentrismo: paralaje, aberración, péndulo de Foucault, velocidades enormes que alcanzarían los límites del universo (finito y abierto) al girar alrededor de su centro, el tema de satélites, etc.

                Para resumir, indicamos que en este tipo de “pruebas” se comete esencialmente el error de razonamiento consistente en aplicar malamente el modus poniendo ponens. Es decir, si P implica Q, y Q es cierto, no se puede necesariamente deducir que P sea cierto, ya que si existe otra causa P1 tal que implique Q, la misma realidad Q puede ser producida por dos causas diferentes. Por ejemplo, el péndulo de Foucault va a girar tanto si la Tierra rota, como si es el universo entero el que rota, según el principio de Mach, etc.

                A continuación tratamos las evidencias telescópicas, no pruebas, de que la Tierra está efectivamente en el centro. A esa conclusión ya llegaba Ewin Hubble, pero a la cual rechazaba como un “horror”, algo “intolerable” o como un “pensamiento depresivo”. Citamos las evidencias de Gamma-Ray Bursts, Quasars, BLac and X-Ray Bursts, Galaxies: Spheres of Stars around the Earth as Center, Spectroscopic Binaries and Globular Clusters, The Sloan Digital Sky Survey, etc. Nosotros, como admitimos aquel: “o no”, no estamos depresivos para nada.

                Pasamos a abordar a continuación las evidencias experimentales de que la Tierra no se mueve. Son, unos famosos otros no por ser de facto relegados a segundo planos por ser incómodos, los experimentos de Airy, Michelson, Michelson-Morley, Sagnac, Michelson-Gale, anomalía ARA, paradoja lunar,  etc.

                Todos estos experimentos tienen una clara, evidente, interpretación geocéntrica. Para evitarla se tuvo que recurrir a la teoría de la Relatividad Especial y luego General, de la cual mostramos sus incogruencias y que las pruebas a favor de tal no son concluyentes, que por otra parte es secreto a voces. Es más, más de un doctor en física ha reconocido que solamente en los últimos años ha sabido de la existencia de los experimentos de Sagnac (1913) y de M-G.

                Ahora llegamos a la parte más difícil para muchos. ¿Cómo es posible que hemos estado en el error durante cuatro siglos, se preguntarán tantos? ¿Pero no es el hecho de que la tierra orbita alrededor del sol realmente un hecho incuestionable, que no admite discusión, archiprobado y sabido? Pues no. Lo difícil en toda esta cuestión es dar su brazo a torcer, reconocer que tal vez (incluso eso) la ciencia (¿sería la primera vez?) se ha equivocado. Al final, se trata de una prueba de honestidad intelectual y valor. Porque, comprenderá, decir esto significa exponerse a un escarnio voluntario para el que muchos no ven sentido, no saben por dónde cogerlo, ¿está loco?, ¿es un fideísta?, ¿se le ha ido la cabeza?, ¿quiere ganar dinero aunque le den por todos lados?... Aquí no cuadra nada, excepto la búsqueda apasionada de la verdad.

                Retamos, junto con otros geocentristas, a la comunidad científica a que realicen en la luna (o satélites) los experimentos diseñados para detectar su supuesta velocidad orbital. ¿Qué es lo que vamos a obtener? A decir la verdad, eso mismo (aunque dando el heliocentrismo como válido) piden algunos relativistas. Pero si los que evitan la interpretación geocéntrica de citados experimentos recurren, como única salida, a que, sin prueba alguna, con velocidad tiempo se dilata, la longitud se contrae, masa aumenta; no por favor, no recurrimos a esa “física de la desesperación” como llamó Poincaré a las ecuaciones de contracción de Lorenz.

                Unos me dicen, ¿y cómo te imaginas la Tierra “suspendida sobre vacío” sin moverse? (De paso digo que se trata de efecto giroscopio aplicado para el centro de masa), le respondo ¿y cómo cree usted que todo ha salido de ese “huevo cósmico” dando por hecho que toda la materia del universo está allí comprendida de alguna forma? ¿Y sobre qué está suspendido ese “huevo cósmico”? Para tantos será descerebrado y ridículo lo que digo, pero para mí es sobremanera inconsistente tal afirmación, a la cual no tengo ni argumentos, ni obligación intelectual alguna de seguir.

                Por fin, llegamos a la parte más peliaguda (para nosotros una parte muy natural) del asunto. ¿Qué tiene que ver esto con la religión, en concreto la católica? Bueno, aclaramos que se trata de nuestra postura particular, que sin embargo vemos perfectamente coherente con nuestra fe. Si la viéramos absurda, no podríamos defenderla. Porque creemos que Dios no es capaz, siendo omnipotente, de crear un triángulo de cuatro vértices. Es decir, Dios no puede crear un absurdo, como tampoco puede hacer el mal. La razón no puede contradecir la fe. Como decimos al principio de la obra: Hay algo indómito en el hombre de todas las épocas: es su sed de la verdad. Hasta el punto de que no se puede tener felicidad sin defender la verdad. Pero las verdades crecen en la sombra de la Verdad; son amigas de la Verdad. Es más, es la Verdad la que impulsa al hombre a buscarla y a amarla.


                Me temo que me he extendido, tal vez la parte filosófico y religiosa es la que menos he tratado, pero si usted lo solicita, le escribo más en otra ocasión. Terminaré con el último párrafo del libro:

Erich Fromm escribió su obra famosa El miedo a la libertad.
Pensamos que hay un miedo mucho mayor, opresor e injusto. Es el miedo a Dios. Para no tenerlo, muchas veces, creemos las más de las veces, hay que vencer el miedo a la verdad. El miedo a actuar en consecuencia con ella. Es, en definitiva, a lo que invitamos a los lectores. A buscarla, a encontrarla, a defenderla.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Sin embargo no se mueve


Sin embargo no se mueve


Puedo hablar solamente con aquellos que sean capaces de admitir la siguiente frase como verdadera: “La Tierra se mueve, o no.”
Es decir, el diálogo es imposible con aquellos que admiten como cierta per se solamente una de las dos afirmaciones, sin considerar la otra.
Bueno, sin buscarlo ni hacer publicidad nosotros todavía, menos Juan Carlos Gorostizaga en su humilde blog de google a unos días de la publicación del libro Sin embargo no se mueve, por la sola publicidad de la editorial americana de autoedición, Lulu, empezó a circular la noticia por la red. Que si una entrevista en la radio de unos minutos, que si otra, ahora me llamaron de la prensa local, no me ha dejado tiempo para escribir tranquilamente una reseña del libro, como me suele gustar. Es más, parece que debo hablar de todo lo que escribimos, lo cual es imposible.
No obstante, procuraré en poco tiempo transmitir lo esencial. Un libro de 310 páginas no puedo resumir en unos folios. Tal vez más adelante escriba más, ahora solamente lo imprescindible. Echaré mano de unos vídeos, lamento que sean solamente en inglés, pero son bastante buenos y comentan en lo esencial algunos de los experimentos abordados en el libro.
El motivo de publicarlo en Lulu.com es porque obtuvimos la negativa en un par de editoriales en las que confiábamos que van a aceptar este libro para su publicación, pero creemos que el tema les ha asustado. Habrán tenido que sopesar las consecuencias que tal vez tendrían que afrontar por su publicación, ya que lo tratado se puede considerar de una especie de herejía científica. Fuera lo que fuera (por el motivo anterior ni siquiera se lo ofrecimos a Vita Brevis), no sea que se vean perjudicados. De allí pues, el publicarlo en esta editorial, con un precio asequible. Nos gustaría organizar una visita a España de uno de los máximos defensores de esta temática en el mundo, a Robert Sungenis y a Robert Bennett.
Robert Sungenis,


es conocido apologeta americano, autor de numerosos libros y ensayos. Su tesis doctoral Galileo Was Wrong, The Church Was Wright de 700 páginas en el volumen 1º de su obra (el vol. 2 de 460) trata de geocentrismo en su perspectiva científica, apoyado por los comentarios y aportaciones de R. Bennett, doctor en la Relatividad General por el Stevens Institute of Technology, autor del capítulo 10 del citado Vol. I, es decir de detallada, técnica y matemática explicación de varios argumentos a favor de geocentrismo. Asesor de todo el proyecto del libro GWR.
Después de la demostración de que las pruebas de Galileo eran formalmente inválidas, y que la postura de San Bellarmino ha sido intachable, como consta de por ejemplo de este punto de su carta a Fr. Foscarini (carmelita), un discípulo de Galileo:
“Tercero. Yo digo que si hubiera una verdadera demostración de que el sol está en el centro del universo y la tierra en la tercera esfera, y que el sol no viajara alrededor de la tierra, sino que la tierra circulara el sol, entonces podría ser necesario proceder con gran cuidado al explicar los pasajes de la Escritura que parecen contrarios, y deberíamos más bien decir que no los comprendimos, antes que decir que alguno era falso como se ha demostrado. Pero yo no creo que haya una tal demostración; ninguna me ha sido mostrada.” (Negritas son mías)
Pues eso es lo que afirmamos en el libro, Pero yo no creo que haya una tal demostración; ninguna me ha sido mostrada,”. Es decir, ya en 1975, Carl E. Wulfman (University of the Pacific) en su carta a Mr. Roush (citado en “Galileo to Darwin” por P. Wilders, Christian Order, April 1993, p. 225.), decía: “He dicho en mi clase que si Galileo tuviera que afrontar el juicio de la Iglesia en los tiempos de
Einstein, perdería su causa por argumentos mucho más fuertes. Puede utilizar mi nombre si lo desea.”
Es decir, el P. Walter Brandmüller, el Presidente del Pontificio Comité de Ciencias
Históricas decía recientemente:
“La condenación de las posturas de Galileo sobre la posición fija del sol y el movimiento de la tierra, que es tan a menudo descrita como un error del Magisterio de la Iglesia, es probada bajo la investigación más detallada como justificada en su tiempo… Más todavía, los hallazgos científicos más recientes reivindican la Iglesia de 1633” …
pero nosotros encima, y por supuesto, afirmamos a base de todo lo expuesto en el libro que el universo entero gira alrededor de la Tierra.
El índice del libro es el siguiente:
ÍNDICE
Introducción ……………………………………………………………………………….. 1
CAPÍTULO I
ARGUMENTOS EN EL JUICIO A GALILEO. SU VALIDEZ
Galileo y su prueba inválida de las manchas solares ………………………. 11
La prueba de las fases de Venus y el doble error de Galileo ……………. 18
Galileo y las mareas …………………………………………………………………… 24
¿La existencia de mareas prueba el movimiento de la Tierra? ………… 27
La sabiduría de San Roberto Bellarmino ……………………………………… 29
La santa y prudente defensa de la Iglesia contra la imposición del
heliocentrismo …………………………………………………………………………… 32
La manipulación del caso Galileo ………………………………………………… 41
La sentencia de Galileo ………………………………………………………………. 43
La inédita retractación de Galileo ……………………………………………….. 48
Galileo y la caída del orden científico ………………………………………….. 52
¿Ha rehabilitado la Iglesia a Galileo? ………………………………………….. 67
El discurso de S.S. Juan Pablo II ante la P.A.S………………………………. 66
CAPÍTULO II
LAS OBJECIONES COMUNES AL GEOCENTRISMO
Equivalencia entre los sistemas heliocéntrico y geocéntrico …………… 77
Según las leyes de Newton, ¿no tiene que rotar siempre el cuerpo
menor en torno al mayor? …………………………………………………………… 80
Las fases de Venus ¿no descartan el geocentrismo? ………………………. 81
El movimiento retrogrado de Marte, ¿no prueba el heliocentrismo? …. 82
El paralaje estelar no prueba el movimiento terrestre …………………….. 83
Algo más sobre el paralaje y las distancias estelares ………………………. 84
El paralaje estelar y/o la aberración estelar son pruebas ¿de qué? ……. 86
La diferencia entre paralaje aberración. ……………………………………. 91
La aberración desde el geocentrismo …………………………………………… 92
Otros problemas con la aberración ………………………………………………. 92
El péndulo de Foucault no prueba el movimiento de la Tierra …………. 94
La objeción nº 1: Si la Tierra estuviera en el centro del universo,
entonces los astros más alejados se desplazarían con velocidades
superiores a la velocidad de la luz. Eso es imposible. …………………… 96
VI
Puntos de Lagrange y Heliocentrismo …………………………………………. 109
La NASA no dice la verdad ……………………………………………………….. 113
La real Paradoja de los gemelos …………………………………………………. 117
El perihelio residual de Mercurio como “prueba” de la Relatividad
de Einstein ……………………………………………………………………………… 120
El eclipse de 1919 como “prueba"de la Relatividad ……………………… 123
Pero ¿no hay ninguna prueba a favor del heliocentrismo? ……………… 126
Una descripción del movimiento del sol en torno a la Tierra. …………. 127
CAPÍTULO III
LOS EXPERIMENTOS QUE CONFIRMAN QUE LA TIERRA
ESTÁ INMÓVIL EN EL ESPACIO
Los experimentos de Dominique François Arago …………………………. 137
Los experimentos de Augustin Fresnel ……………………………………….. 138
Los experimentos de Armand Fizeau ………………………………………….. 141
El sorprendente experimento de Airy ………………………………………….. 144
El experimento nulo de Michelson ……………………………………………… 147
El experimento de Michelson – Morley ………………………………………. 149
Interpretación geocéntrica de los resultados del experimento de
Michelson-Morley ……………………………………………………………………. 153
El experimento de Sagnac …………………………………………………………. 164
El experimento de Michelson-Gale …………………………………………….. 173
Anomalía A.R.A. ¿evidencia de no rotación? ………………………………. 177
Los experimentos LLR confirman el geocentrismo ………………………. 183
CAPÍTULO IV
EVIDENCIAS DE LA POSICIÓN CENTRAL DE LA TIERRA Y
LAS PARTICULARIDADES DE LA MISMA
En el fondo la Tierra ni puede girar …………………………………………….. 187
El universo geocéntrico en las revelaciones a Santa Hildegarda
de Bingen ………………………………………………………………………………… 191
La simplicidad geocéntrica del analema solar ………………………………. 200
Anisotropía y el “Eje del Maligno” …………………………………………….. 202
Prueba de que la Mecánica de Newton para describir el Sistema
Solar con el modelo heliocéntrico resulta imposible ……………………… 207
Sobre satélites geostacionarios ………………………………………………….. 212
Similitud entre el satélite MARISAT 3 y el sol …………………………….. 218
Datos recientes apuntando al geocentrismo ………………………………….. 220
VII
CAPÍTULO IV
GEOCENTRISMO Y CREACIÓN EN LOS PADRES DE LA
IGLESIA
Sobre la inerrancia de la Biblia ………………………………………………….. 225
El geocentrismo en los Padres de la Iglesia …………………………………. 231
La creación del firmamento y de la Tierra …………………………………… 234
La creación de los cuerpos celestes ……………………………………………. 237
Los Padres respecto al universo geocéntrico ……………………………….. 240
El consenso de los Padres respecto a la esfericidad de la Tierra …….. 244
Las citas bíblicas más destacadas que afirman o presuponen la
inmovilidad de la Tierra ……………………………………………………………. 245
EPÍLOGO
Creación y evolución. Sobre el pecado original …………………………… 251
¿Son infinitos el espacio, el tiempo, la materia? …………………………… 305
Conclusión ……………………………………………………………………………… 307
No se trata de ninguna “venganza” histórica, aunque el caso Galileo se ha manipulado sobremanera:
“Sacar la Tierra del centro del universo, significaba para la mentalidad moderna que la Iglesia se equivocó y que la Biblia es un cuento. Y que de paso Dios no existe. Fue la causa del regocijo y congoja de Nietzsche en Así habló Zaratustra: «¿A dónde se fue Dios?, gritaba. Os lo diré. Nosotros lo hemos matado – tú y yo. Nosotros somos sus asesinos. ¿Pero cómo lo hicimos? ¿Cómo hemos sido capaces de beber el mar? ¿Quién nos ha dado la esponja para absorber
el horizonte entero? ¿Qué hicimos cuando desencadenamos la Tierra de su sol? Dios ha muerto. Dios permanece muerto. Y nosotros lo hemos matado». Lo que se dijo a Natalia en Los vientos de Guerra no es menos suave: “El Cristianismo está muerto y tirado en la cuneta desde que Galileo le cortó el cuello.””
Se trata de un amor apasionado por la verdad, eso, y nada más.
De allí que el libro empieza con:
Algunas veces la primera obligación de un hombre inteligente es reexaminar lo obvio.
(George Orwell)
dice en el comienzo:
“Hay algo indómito en el hombre de todas las épocas: es su sed de la verdad. Hasta el punto de que no se puede tener felicidad sin defender la verdad. Pero las verdades crecen en la sombra de la Verdad; son amigas de la Verdad. Es más, es la Verdad la que impulsa al hombre a buscarla y a amarla.
y termina con:
“Erich Fromm escribió su obra famosa El miedo a la libertad.
Pensamos que hay un miedo mucho mayor, opresor e injusto. Es el miedo a Dios. Para no tenerlo, muchas veces, creemos las más de las veces, hay que vencer el miedo a la verdad. El miedo a actuar en consecuencia con ella. Es, en definitiva, a lo que invitamos a los lectores. A buscarla, a encontrarla, a defenderla.”
Dios todo lo hizo por ti.
A continuación algunos vídeos de interés:
El experimento de Airy:



El experimento de Sagnac:

Varios experimentos, sobre Foucault, etc:

Sobre la inconsistencia de Big Bang: